miércoles, 31 de octubre de 2012

El hombre honrado (Andrés E. Blanco)


Hombre honrado de Venezuela,
patriota sellado de honradez
por derecho de nacimiento,
por derecho de calva y anteojos,
por derecho de abuelo con levita,
hombre de aspecto y en el fondo, honrado,
pero, honrado no más, sin movimiento,
sin riesgo,
solemnemente virtuoso,
paralítico ilustre, honorable egoísta,
indiferente,
consagrado por la opinión nacional,
amueblado por tu honradez perpetua.
por tu honradez cobarde, por tu cobarde gravedad,
viviendo de un seguro de vida venturosa
con tu renta de diez por ciento sobre el respeto general.
Estatua honrada;
eres abominable.
Eres como esas cosas de marca acreditada
que nadie compra nunca, aunque sepan que es buena,
porque no sirven para nada.
Eres una pelota que nadie lanza a nadie,
una lata de Rodel que nadie come,
un pan muy bueno que a nadie alimenta,
una maravillosa cama
donde nadie se acuesta.
Eres honrado, honrado, honrado, honrado.
Eres un sinvergüenza.
Banquero,
Presidente del Carnaval,
Director de Crèches,
Filántropo de fiestas con frac
y cuadros vivos con patrias tiesas,
oficial de la Orden del Libertador,
Pendejo con palmas académicas,
ni le matas el hambre a nadie,
ni le quitas a nadie el sueño.
Hay un límite en todos tus designios honrados:
el gobierno.
Representas muchos intereses;
pero nunca recuerdas el interés del pueblo.
Que roben, que asesinen, que recluten,
pero que tú y la cárcel se saluden de lejos;
la honradez de la Patria no habrá sufrido nada
mientras tú no estás preso.
Te admiro. Eres virtuoso.
Los demás luchan, los demás tienen hambre.
los niños se hacen engrillar,
los campesinos se hacen matar,
las mujeres se hacen ultrajar,
y tú
permaneces mudo,
solemne,
espectador,
honrado,
honrado,
abominablemente honrado.
Pero yo sé que nunca
alcanzarás siquiera la honradez del Tirano.
...Sonríes.
Esperas.
Harás un gesto cuando te convenga,
cuando la sopa está a tu gusto.
Mientras tanto, haces plata,
y todos esperamos que tu gesto haga el mundo.
...Mañana,
te prometo decir: —Ese es el Hombre;
banquero, padre de familia,
doctor, honrado, buey.
¡Yo lo conozco! Es la honradez ahíta
que estás orinando su honradez.
Hombre honrado de Venezuela,
Ministro del futuro mediocre
que se presiente ya como una indiferencia;
cuando sea Ministro, gozaremos
su honradez de soltera
y nos descubriremos al pasar su Virtud
y nos agacharemos para verle las piernas.
Desde este calabozo donde los hombres mueren,
saludo al Hombre virgen que parirás cuando convenga.

martes, 15 de mayo de 2012

Concurso cartas de amor MontBlanc


dedicada a mi esposa, Francy Mercedes Márquez Gil, "la nena"


Un vago, ¿lo recuerdas? Hasta me apodaban “El flojo”. Eso era yo y en lo más profundo de mí soy un proyecto de vagabundo sin cristalizar. Un holgazán autoexcluido. ¿Recuerdas cómo ocurrió todo? Ya estamos próximos a cumplir cincuenta años de unión ¿Lo lograremos? Nadie lo sabe. Algunos atribuirán a la inefabilidad del destino lo que ocurrirá en el tiempo por transcurrir. Otros como yo, incrédulos, prefieren atribuírselo al azar. No podría imaginar a un ser supremo ordenarme: ¡Ponte el jean azul, la camisa amarilla, las botas vaqueras, siéntate en el murito del edificio donde vives y encontrarás al amor de tu vida! Para ello también hubiese tenido que quitarme la modorra, hacer un esfuerzo mayor para sacar de su cama a tu hermano Manuel y convertirlo en una especie de celestino involuntario.
Cigarrillo tras cigarrillo, Manuel y yo manteníamos una insulsa conversación que se movía entre la jeva de Pedro José, los amores frustrados de Henry, las cuatro velocidades de la caja del Studebaker del colombiano o las tres velocidades de la caja de mi Ford. Del pique de esta noche en los Próceres o del mal olor de los pies del dueño del taller. Paja, incontinencia verbal, necedades.
Esa tarde iría a la universidad pero no a aprender. Me llevaría a Alicia para el Junquito y después –fortaleza de casi adolescente- irme a la casa de Lucy y encamarnos hasta sentir el ronroneo del Mustang de su marido, tiempo suficiente para salir del lugar y saludarlo en el vestíbulo del edificio. Una coincidencia que el buen hombre nunca analizó. Pero todo ese bon vivant se derrumbaría por obra del azar.
Caminabas rapidito, tus bellos ojos me perturbaron. Tu boquita me estremeció. Vestida –lo recuerdo vivamente– con un jean ajustadito y una camisa a rayas verticales rojas y grises. Sandalias rojas. No vi más nada. Sólo alcancé a balbucear: “Manuel, mira esa jevita, qué bella…”. para luego despertarme con un brusco: “¿Tú eres loco, flojo? Esa es mi hermana y no la estoy celando. ¡Es que es una fiera!”
Belleza y reto. Ni siquiera contestaste mi saludo. Más nunca se cumplieron mis planes de cuadrar la subida a El Junquito con Alicia ni el de encamarme con Lucy. ¡Información, información! ¿Dónde estudia? ¿A qué hora sale? ¿Tiene novio? Lo único que no se me ocurrió preguntar fue tu nombre. Fuiste mi obsesión, mi meta, mi reto. Madrugaba para ofrecerme a llevarte al liceo, y como no aceptabas, me adelantaba para esperar que bajaras del autobús y decirte que conmigo hubieses llegado más rápido. Ni me escuchabas. Hasta pinté la cocina de tu casa. Te envié flores el día de tu cumpleaños: Ni siquiera diste las gracias. En diciembre te regalé unos muñequitos. Los rayaste, les dibujaste anteojos. Pero para mí fue buena señal. Aunque no era odio, recordaba aquella canción de ódiame por favor yo te lo pido porque el odio es mejor a la indiferencia o al olvido… algo así.
Ya habían pasado seis meses de insistencia, de ataque, de piropos, de desprecios, de risitas burlonas. Se acercaba diciembre. Lucy aún me llamaba a diario y Alicia me dijo hasta del mal que me iba a morir, pero yo no tenía ojos sino para ti. Seis meses madrugando por ti. Un bañito de vaquero, una rasurada, unas palmadas en la cara con la colonia de moda y listo para un nuevo intento. Hoy me aceptará la cola, hoy me dará los buenos días, hoy, hoy, hoy. ¿Esperanza inútil? ¿Flor de desconsuelo? Esa canción del maestro Pedro Flores no iba conmigo. ¡Qué va! Tal vez me pasaría como a Ramón Bracho. Diecisiete años y tres meses con cuatro días –el viejo lo llevaba anotado- enamorando a Margot hasta que aceptó ser su novia.
Llegó el fin de año. Apenas pasada las doce fui a tu apartamento. Desde la calle se veía en penumbras. ¿Será que salieron? Pulsé el timbre y sorpresa: abriste la puerta. Bellísima. Vestida de negro. Exótica “¿Qué desea?”, preguntaste altiva. Te respondí que sólo quería desearte feliz año. Esperaba al menos una palmadita, pero ni eso. “¿Y no vamos a brindar con algo?”, te pregunté. Serviste de mala gana una copa de vino y me dijiste… no, no fue te amo, ¡no!… Sólo me diste largas al informarme que irías a casa de Rosa, la madre de Elina, a celebrar el fin de año. ¿Y qué te creías? ¿Qué me iba a ir rumiando mi desengaño a escuchar a Julio Jaramillo acompañado de una botella de ron? Nooo. ¡No! Si bien a Elina apenas la saludaba, Rosa, su mamá, ya me veía con aprecio. Subiste para donde tu amiga y detrás de ti, me colé, entré como Pedro por su casa. Paco, un elegante español pareja de Rosa, me ofreció un exquisito y añejado ron carupanero. Te vi bailar sola, apasionada ¿Y ahora qué hago? El baile no es mi fuerte. Esperé un bolerito. Y suerte la mía, pusieron a Billo´s, bailable hasta para quien tiene dos pies izquierdos y una sordera congénita. …Cubano que dejaste el viejo malecón… y abandonando la interesante conversación con Paco, te invité a bailar. Realmente no recuerdo si te invité o te agarré el brazo y te saqué a bailar. Esa noche eludí algunos merenguitos, pero el mosaico no me lo iba a pelar. Era la oportunidad de hablarte, de enamorarte y sin dudas… lo hice.
A los seis meses nos casamos y todavía te amo. Así me regañes todos los días cada vez que ensucio algo, o cuando enciendo la pipa y evoco a Sara Montiel… Cantando fumando espero, pero no al hombre sino a la mujer que quiero… Tú y nadie más. ¡Qué cursilería! ¿Verdad?
José Hermoso Sierra. Irreverente y casi anciano ¿Casi? 68 años. Seis hijos con ella. Siete nietos.  Dedicado a escuchar música, a leer, a caminar, a hablar por allí, a explorar la red. Retirado de cualquier trabajo y …sin ganas de hacerlo. Súper enamorado de mi mujer ¿Que más puedo escribir? 

jueves, 10 de noviembre de 2011

JAVIER MARIAS Y LOS ANCIANOS

JAVIER MARÍAS LA ZONA FANTASMA


La perversión de viejos



"Uno pone la televisión y los oye contar groserías. Los ve haciendo el ganso y el idiota por doquier"

Mucho se ha escrito a lo largo de la historia sobre los sinsabores y lacras de la vejez, al parecer incontables y desde luego infinitamente mayores que sus ventajas. Entre estas últimas destacaban sobre todo tres: sabiduría, respeto de los más jóvenes y la llamada "dignidad de las canas". La primera hace ya tiempo que se comprobó o reconoció que no existía, es decir, que, o bien estaba ya en cada persona antes de alcanzar la ancianidad, o no hacía acto de aparición con los años, así, como por ensalmo. Y es más, a medida que uno los va cumpliendo, no es raro descubrir que sus certezas menguan, lejos de crecer. Quizá en eso consista en parte la sabiduría, en dudar y ver más matices y más penumbras, pero francamente, de ser así, se trata de una sabiduría poco útil y desconcertante, si es que no descorazonadora, porque uno la asociaba siempre con la idea de mayores discernimiento y claridad. En cuanto al respeto, eso desapareció de nuestra faz de la tierra cuatro o cinco décadas atrás, y su falta no ha hecho sino ir en aumento. De la manera más contradictoria que cabe imaginar, cuanto mejor se conserva la gente y más le tarda en llegar la verdadera ancianidad, no la del calendario; cuanto más longeva es la población y más le dura la plena posesión de sus facultades, antes se la considera "vieja" para lo que realmente importa: para trabajar, para intervenir, para aconsejar y traspasar su experiencia. Hay numerosas personas a las que se prejubila con cincuenta años o menos, y lo habitual es que, con esas edades, nadie les ofrezca ya un nuevo empleo. A muchos de esos individuos los aguardan tres decenios o más de estar mano sobre mano, aburridos e insatisfechos, sintiéndose casi parásitos de la sociedad.

El pretexto para semejante disparate (y a menudo humillación) es que hay que hacer hueco a los jóvenes. Pero hoy son precisamente los jóvenes quienes se ven más faltos de oportunidades, con trabajos muy precarios y mal pagados, o sin perspectiva, siquiera, de ir a conseguir ninguno, de poderse estrenar en el mundo laboral. Uno se pregunta a veces quién diablos está ocupado y "produce" en nuestro país, y cómo es que a esa especie en aparentes vías de extinción, en vez de protegerla y tratarla con mimo las autoridades varias, todas ellas la machacan a diario y procuran por todos los medios impedirle ejercer su tarea. Pero esto sería asunto de otro artículo, aunque ya creo haber dedicado alguno a la cuestión.

Volvamos a la tercera supuesta ventaja de la vejez, la dignidad de las canas, por seguir con la expresión clásica. Eso es algo que, con excepciones, también se ha procurado desterrar, mediante lo que llamaría la perversión o corrupción de los ancianos, algo en verdad novedoso. Corrupción de menores y de la juventud siempre ha habido, pero ¿de los viejos? Una de las características de esta época haragana y reacia al esfuerzo es la tendencia a persuadir a todo el mundo de que no tiene que avergonzarse ni arrepentirse de nada y ha de estar muy orgulloso de como es. Tradicionalmente las personas poseían cierta conciencia de sus limitaciones, defectos o imperfecciones, y buscaban ponerles remedio si era posible, o si no disimularlos, nunca exhibirlos. El ignorante intentaba dejar de serlo; el zafio observaba y aprendía a comportarse; el inmensamente gordo adelgazaba o se vestía con ropas que no hicieran resaltar su obesidad, sino que la atenuaran; el demasiado peludo no iba por la calle con una camiseta sin mangas, y quien padecía unas carnes fláccidas no las enseñaba. La prédica actual es que no hay por qué esconderse ni sentir el menor pudor (esa noción anticuada y "represora"). La propaganda vigente es la de los brutos, que siempre han existido pero no eran predominantes: "¿Qué pasa? Soy así, y a mucha honra. Soy ignorante, soy zafio, soy una foca, soy un orangután, soy un pellejo colgante, y como tal me exhibo, orgulloso de mi ser".

Era natural que a los viejos se los convenciera de lo mismo, es decir, se los pervirtiera. Yo he tratado con muchos, de los dos sexos, y si algo tenían todos era una enorme dignidad, independientemente de su educación. Y sentido del ridículo, y conciencia de lo que no se adecuaba a su edad. Casi todos vestían con esmero, pulcritud o incluso elegancia. Pocos soltaban un taco, la mayoría mostraba serenidad, y ninguno hacía el ganso. Ahora se los ha convencido de que deben ir cómodos y "modernos", de que la edad es sólo un "estado mental" y de que por lo tanto conviene juvenilizarse o infantilizarse hasta la misma puerta del ataúd. Uno pasea por las calles de nuestras ciudades y ve de continuo a vejestorios con pantalones cortos y camisetas criminales con lemas, o luciendo bajo techado estúpidas gorras de baseball con la visera hacia atrás; a rotundas matronas mostrando el inencontrable ombligo entre lorzas o exhibiendo muslos elefantiásicos. Pone la televisión y los oye contar con regocijo groserías y obscenidades impropias hasta en adolescentes, no digamos en ellos. Los ve haciendo el ganso y el idiota por doquier. Los ve intentando ligar patéticamente, cuando otra de las ventajas que se presuponían a la vejez era que hombres y mujeres podrían descansar por fin de la fatigosa tarea de "impresionar" a los del otro sexo y, consecuentemente, de hacer el memo (todos hacemos el memo cuando nos a aplicamos a eso, a cualquier edad). Sí, a los viejos actuales se los ha pervertido y con ello se los ha condenado al bochorno, una de las pocas cosas de las que -en medio de sus sinsabores- solían estar a salvo.

lunes, 29 de agosto de 2011

RICARDO ARJONA

ARJONA Y EL MACHISMO ENCUBIERTO

Joisedy Hermoso Márquez
lunes, junio 27, 2011


Anoche estaba viendo "Quien quiere ser millonario", cuando uno de los participantes se equivoco al responder una de las preguntas que tenia que ver con el cantante Ricardo Arjona. Recorde que tenia canciones de él en mi ipod y actualmente me encuentro escuchandolas mientras escribo este post, hago mi trabajo y tomo un poco de té (multitasking, yes!). Mi conclusión es que Arjona debe dejar el tópico femenino de lado. El es un tipo que se cree que es liberal y comprensible, pero que en realidad es un machista sensiblero. ¿Por qué digo esto? A ver…Yo creo que las canciones de Arjona ponen al descubierto lo dura que es la sociedad contemporánea con el cuerpo de la mujer.

Ya desde hace años me preguntaba, cuando escuché por primera vez "Señora de las cuatro décadas", ¿Por qué se da por hecho que una mujer de cuarenta se tiene que sentir halagada por que un tipo le dice, Bueno, tienes barriga pero igual me gustas? Si yo le escribo una canción a un cuarentón diciéndole que no importa que se crea de 20 y se llene de tatuajes, ¿cómo se lo tomaría? Y ni hablar de si hiciera una canción que dijera “Bueno, se te cae el pelo pero yo te quiero igual”. ¿Sería un hit?

Para colmo, el otro día iba en el autobus y escucho la canción en la que tiene como tópico la menstruación. “Si es natural cuando eres dama que pintes rosas en la cama”.estuve a punto de ahorcarme en el tubo del autobús. “De vez en mes, una cigüeña se suicida”… porque lo escucha cantar.

Tampoco entiendo a la chica de la canción “Tu reputación”. Después de haber tenido muchos amantes y haberla pasado tan bien, cómo se quedó con uno que le dice que “yo sabiendo que merezco un mejor partido, dime quién puede contra Cupido” y se atreva a rematar con: “Si otros han sido tu escuela, yo seré tu graduación, cuando incluyas en la cama al corazón”. Qué cursi, mamá. Es perdonable si lo cantara un adolescente, a los 16 algo así se podría decir sin culpa y quizá hasta pase por tierno, pero ya estamos grandes.

Arjona es obsecuente... Un adulador, y los hombres que escuchan sus canciones me dan miedo, porque esa es una postura que esconde el peor de los machismos, el machismo encubierto. Fijense que en realidad en esta selección de canciones prevalece una posición de juez. La pregunta es ¿alguna le pidió su aprobación?

Por suerte hoy en día, vivimos los procesos con más naturalidad, disfrutamos de nuestro cuerpo en todas sus etapas y también de la sexualidad sin tanta culpa como otras generaciones. En fin, de a poco usamos más de nuestra capacidad de elección, lo suficiente como para poder elegir entre los que escuchan Arjona y los que no. Y aunque no nos volvemos monstruos “de vez en mes”, que no me pongan ninguna de sus canciones cuando estoy con el síndrome premenstrual, porque se me van a revolver los apellidos.

lunes, 27 de junio de 2011

ESTADOS UNIDOS DESTINADOS POR LA...

CARTA AL SEÑOR CORONEL PATRICIO CAMPBELL,
ENCARGADO DE NEGOCIOS DE SU MAJESTAD BRITANICA


Guayaquil, 5 de agosto de 1829


Mi estimado coronel y amigo:

Tengo la honra de acusar a Vd. el recibo de la apreciable carta de Vd. de 31 de mayo fecha en Bogotá.

No puedo dejar de empezar por dar a Vd. las gracias por la multitud de bondades que Vd. derrama en toda su carta hacia Colombia y hacia mí. ¿Cuántos títulos no tiene Vd. a nuestra gratitud? Yo me confundo al considerar lo que Vd. ha pensado, lo que Vd. ha hecho desde que está entre nosotros por sostener el país y la gloria de su jefe.

El ministro inglés residente en los Estados Unidos, me honra demasiado cuando dice que espera en Colombia sola, porque aquí hay un Bolívar. Pero no sabe que su existencia física y política se halla muy debilitada y pronta a caducar.

Lo que Vd. se sirve decirme con respecto al nuevo proyecto de nombrar un sucesor de mi autoridad que sea príncipe europeo, no me coge de nuevo, porque algo se me había comunicado con no poco misterio y algo de timidez, pues conocen mi modo de pensar.

No sé que decir a Vd. sobre esta idea, que encierra en sí mil inconvenientes. Vd. debe conocer que, por mi parte, no habría ninguno, determinado como estoy a dejar el mando en este próximo congreso, mas ¿quién podrá mitigar la ambición de nuestros jefes y el temor de la desigualdad en el bajo pueblo? ¿No cree Vd. que la Inglaterra sentiría celos por la elección que se hiciera en un Borbón? ¿Cuánto no se opondrían todos los nuevos estados americanos, y los Estados Unidos que parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad? Me parece que ya veo una conjuración general contra esta pobre Colombia, ya demasiado envidiada de cuantas repúblicas tiene la América. Todas las prensas se pondrían en movimiento llamando a una nueva cruzada contra los cómplices de traición a la libertad, de adictos a los Borbones y de violadores del sistema americano. Por el Sur encenderían los peruanos la llama de la discordia; por el Istmo los de Guatemala y Méjico, y por las Antillas los americanos y los liberales de todas partes. No se quedaría Santo Domingo en inacción y llamaría a sus hermanos para hacer causa común contra un príncipe de Francia. Todos se convertirían en enemigos sin que la Europa hiciera nada por sostenernos, porque no merece el Nuevo Mundo los gastos de una Santa Alianza; a lo menos, tenemos motivo para juzgar así, por la indiferencia con que se nos ha visto emprender y luchar por la emancipación de la mitad del mundo, que bien pronto será la fuente más productiva de las prosperidades europeas.

En fin, estoy muy lejos de oponerme a la reorganización de Colombia conforme a las instituciones experimentadas de la sabia Europa. Por el contrario, me alegraría infinito y reanimaría mis fuerzas para ayudar en una obra, que se podrá llamar de salvación y que se conseguiría no sin dificultad sostenidos nosotros de la Inglaterra y de la Francia. Con estos poderosos auxilios seríamos capaces de todo, sin ellos, no. Por lo mismo, yo me reservo para dar mi dictamen definitivo cuando sepamos que piensan los gobiernos de Inglaterra y de Francia sobre el mencionado cambio de sistema y elección de dinastía.

Aseguro a Vd., mi digno amigo y con la mayor sinceridad, que he dicho a Vd. todo mi pensamiento y que nada he dejado en mi reserva. Puede Vd. usar de él como convenga a su deber y al bienestar de Colombia. Está es mi condición, y en tanto reciba Vd. el corazón afectuoso de su atento obediente servidor.
Bolívar

domingo, 26 de junio de 2011

LA CARTA





Fanny Dervieux du Villars


PONENCIA PRESENTADA POR EL PROFESOR ARGENIS MENDEZ ECHENIQUE, DELEGADO DE LA SOCIEDAD BOLIVARIANA DEL ESTADO APURE, ANTE LA SOCIEDAD BOLIVARIANA DE CARTAGENA DE INDIAS, REPÚBLICA DE COLOMBIA, EL DÍA 1º DEL MES DE OCTUBRE DEL AÑO 2007.



Mi triple condición de bolivariano, docente e investigador del devenir histórico de mi patria me ha llevado a buscar documentación sobre la veracidad de un texto que vincula sentimentalmente los días postreros de la vida del Libertador Simón Bolívar con la dama francesa Fanny Dervieux du Villars, supuestamente su prima, a quien había conocido en París hacia el año 1804. Atendiendo a esta motivación y a la presente gira bolivariana, se pretende vincular tres ciudades del Atlántico colombiano con los últimos días de Bolívar y el mencionado texto: Cartagena – Barranquilla y Santa Marta. En el caso de Cartagena no hay que olvidar la alta estima que siempre tuvo por ella, hasta el extremo de decir en 1827:” Cartageneros, si Caracas me dio la vida, vosotros me distéis gloria”. El primer documento público de carácter internacional del Libertador fue su célebre “Manifiesto de Cartagena”, escrito en 1812.
El documento a que hemos aludido al principio es el siguiente:


“Querida prima:
¡Te extraña que piense en tì al borde del sepulcro?.
Ha llegado la última aurora; tengo al frente el Mar Caribe, azul y plata, agitado como mi alma por grandes tempestades; a mi espalda se alza el macizo gigantesco de la sierra con sus viejos picos coronados de nieves impolutas como nuestros ensueños de 1803, por sobre mi, el cielo más bello de América, la más hermosa sinfonía de colores, el más grandioso derroche de luz…
Y tú estás conmigo, porque todos me abandonaron; tú estás conmigo en los postreros latidos de la vida, en las últimas fulguraciones de la conciencia.
¡Adiós, Fanny!.
Esta carta, llena de signos vacilantes, la escribe la mano que estrechó la tuya en las horas del amor, de la esperanza y de la fe; esta es la letra que iluminó el relámpago de los cañones de Boyacá y Carabobo; esta es la letra escritora del Decreto de Trujillo y del mensaje al Congreso de Angostura…
¿No la reconoces, verdad?.
Yo tampoco la reconocería si la muerte no me señalara con sus dedos despiadados la realidad de este supremo instante. Si yo hubiera muerto en un campo de batalla dando frente al enemigo, te dejaría mi gloria, la gloria que entreví a tu lado en los campos de un sol de primavera.
Muero miserable, proscrito, detestado por los mismos que gozaron mis favores, víctima de un inmenso dolor, presa de infinitas amarguras. Te dejo el recuerdo de mis tristezas y las lágrimas que no llegaron a verter mis ojos.
¿No es digna de tu grandeza tal ofrenda?.
Estuviste en mi alma en el peligro; conmigo presidiste los Consejos de Gobierno; tuyos fueron mis triunfos y tuyos mis reveses, tuyos también mi último pensamiento y mi pena postrimera.
En las noches galantes del Magdalena vi desfilar mil veces la góndola de Byron por los canales de Venecia, en ella iban grandes bellezas y grandes hermosuras, pero no ibas tú, porque tú flotabas en mi alma ornada por las níveas castidades.
A la hora de los grandes desengaños ,a la hora de las últimas congojas, aparece ante mis ojos moribundos con los hechizos de la juventud y de la fortuna; me miras y en tus pupilas arde el fuego de los volcanes, me hablas y en tu voz escucho las dianas de Junín y Bomboná.
¿Recibiste los mensajes que te envié desde la cima del Chimborazo?.
Adiós, Fanny, todo ha terminado como ilusión seráfica señoreando el infinito, dominando la eternidad.
Me tocó la misión del relámpago: rasgar un instante las tinieblas, fulgurar apenas sobre el abismo y tornar a perderse en el vacío.
Santa Marta, 16 de diciembre de 1830”.

El más exhaustivo estudio que conocemos sobre este tema es el realizado por el intelectual caraqueño Roberto José Lovera de Sola (1946), “La carta apócrifa de Fanny du Villars”, insertada en su libro La Larga Casa del Afecto (Ediciones de la Presidencia de la República. Biblioteca Antonio José de Sucre. Caracas, 2000; pp. 92 – 107).
Lovera analiza críticamente la carta publicada como introducción en las Obras Completas (Caracas, Fundarte, 1994) del desaparecido poeta trujillano Víctor Valera Mora (1935 – 1984) y su juicio al respecto es demoledor. Sus numerosas observaciones, sustentadas en las opiniones de auténticas autoridades sobre el tema bolivariano, como Vicente Lecuna, Manuel Pérez Vila, Manuel Pinto Cuberos y Tomás Polanco Alcántara, son bastante valederas:
1- La hasta ahora considerada por todos los estudiosos como la verdadera última carta de amor de Bolívar, redactada de su puño y letra, fue la que le dirigió el día 11 de mayo de 1830 a su adorada Manuelita Sáenz, desde Guasduas, y se conserva en el Archivo de la Casa Natal del Libertador, en Caracas (Vol. 170, fol. 163). Sin embargo, en el libro Las màs hermosas cartas de Amor entre Manuela y Simón…, editado el año pasado, 2006, por la Fundación Editorial El Perro y la Rana, se localizan otras tres misivas más recientes, siendo la última la fechada en Turbaco el día 02 de Octubre de 1830, dirigida a Manuelita.
2- La supuesta carta de Bolívar a Fanny en diciembre de 1830 fue publicada por primera vez hacia el año 1925 en Barranquilla, Colombia, y tiene fecha 16 de diciembre de 1830., no 06 de diciembre como se lee en la obra póstuma del “Chino” Valera Mora.
3- La mayoría de las investigaciones realizadas sobre la veracidad de la misiva en referencia concluyen, por su estilo e incongruencias históricas, en que no fue escrita por Bolívar; si no que fue elaborada por otra persona un siglo después de desaparecido el héroe.
4- La autoría de esta controversial epístola es atribuida al Doctor LUCIANO MENDIBLE CAMEJO (San Fernando de Apure, 25 de Julio de 1875 – Caracas, 24 de diciembre de 1940), abogado apureño que la publicó con el título de “La última Carta del Libertador”, hacia 1925, en el Diario del Comercio, de Barranquilla, ciudad en la que se encontraba exiliado. El Doctor Mendible se desempeñaba como Presidente del Estado Guárico cuando en diciembre de 1908 Juan Vicente Gómez, Vice-Presidente de la República, dio al traste con el mandato presidencial de Cipriano Castro, y no aceptando estos hechos fue Mendible el primero en alzarse en armas contra el nuevo régimen (“Revolución de la Mendiblera”), pero no encontrando apoyo en Guárico ni en Apure decidió irse al exilio, en que permaneció hasta 1936, una vez desaparecido el dictador de La Mulera.
5- Esta supuesta carta de Bolívar a su amante francesa fue publicada por primera vez en Caracas en 1933 (Tipografía Universal), por el señor FÉLIX R. FRAGACHAN, insertada en la obra Paso… a su Excelencia El Libertador. En 1958 fue editada en Lima, Perú, con el sello del Ministerio de Guerra, por Evaristo San Cristóbal, en el libro Vida Romántica de Simón Bolívar, y así fue divulgándose por diversos lugares de América y el mundo. El crítico Lovera deduce que la carta incluida en la obra de Valera Mora fue tomada del libro de Fragachán, modificándosele la fecha y algunas partes del texto.
6- El primero en denunciar el fraude epistolar fue DON VICENTE LECUNA (1870 – 1954), quien tuvo conocimiento de la publicación del documento al poco tiempo de su salida a la luz pública en el Diario del Comercio, de Barranquilla y protestó el hecho dirigiendo una nota al editor del periódico (don Abel Carbonell), donde le da suficientes razones para que procediese a enderezar el entuerto literario.
El Doctor Mendible, responsable de la publicación, escribió a Carbonell el día 23 de abril de 1925 una justificación tratando de evadir el asunto de la veracidad del documento. En un párrafo de su respuesta expresa: “Como el señor Lecuna hace parte distinguida e importante de un sistema político en que según él deben estar en uso, por no decir de moda, “el estilo y las ideas de Bolívar”, le sería seguramente fácil aplicar su ya avezado criterio a una materia relativamente más pequeña y sencilla, cual es la que ofrece la carta del Héroe que se fue del mundo, como el cisne lanzando un gemido inmortal”.
Esta justificación la publicó después Mendible en su libro Treinta Años de Lucha (caracas, Cooperativa de Artes Gráficas, 1941), donde recoge sus experiencias de exiliado. Años más tarde el historiador venezolano Don Manuel Pinto Cuberos escribió sobre el mismo tópico, “Una misiva fabricada”, en el diario caraqueño La Esfera, mayo 04 de 1956, y su opinión corrobora lo expresado por Lecuna y señala: Las relaciones del Libertador con Fanny no trascendieron casi en el ánimo de él”. Ese mismo artículo es publicado en la Revista de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, Nº 51. 1956; pp. 203-208.
7- El Doctor Mendible al regresar a Venezuela en 1936 de su largo destierro se entrevistó en Caracas con Lecuna y le confesó su “pecado”, en presencia de testigos (don Elías Pérez Sosa), quedando definitivamente establecido que la famosa carta no la escribió Bolívar.
8- Los argumentos de Lovera de Sola son bastante contundentes:
a) El estilo en que fue redactada la carta no es el de Bolívar: “la carta está llena de torpezas, falsedades históricas y modos de mirar el medio que no fueron propios de él”. El texto es una especie de paráfrasis o transposición, en prosa, de un celebrado poema del venezolano Andrés Mata (1870-1931), titulado ”Don Juan en Santa Marta”, publicado inicialmente en la famosa revista caraqueña El Cojo Ilustrado, el 15 de noviembre de 1908.
b) Otra fuente evidente de la carta es la fraseología utilizada por Bolívar en su última proclama, fechada en Santa Marta el día 10 de diciembre de 1830.
c) El original de la supuesta carta a Fanny no existe, lo que impide realizar una crítica interna y externa de la misma. Sin embargo, se puede hacer un estudio analítico mediante dos mecanismos: uno, comparando la escritura de aquel texto con las formas que Bolívar utilizó siempre; y otro, contrastando las otras cartas amorosas del Libertador con la que escribió el Doctor Mendible. Por lo menos se conocen quince o más cartas de Bolívar a Manuelita. Su estilo es muy característico e inconfundible, como señala Lecuna: rotundo, preciso, claro, vigoroso, espontáneo y los conceptos expresados con propiedad.
d) En cuanto a la relación Bolívar – Fanny du Villars:
-Se llamaban primos por un lejano parentesco por la rama de los Aristiguieta.
-Se conocieron en París a mediados de 1804 y dejaron de verse en 1806, cuando Bolívar regresa a Venezuela. No volvieron a verse más nunca.
-En 1820, Fanny reanuda la comunicación epistolar con Boívar (carta del 18 de junio), cuando ya éste era una figura destacada de la política mundial. Le envía nueve cartas, de las cuales Bolívar solo le contestó una sola, como se lo recrimina ella misma en misiva del 20 de julio de 1822.
-La unión afectiva entre Bolívar y Fanny solo se conoce por la carta que ella le envía el 06 de abril de 1826, donde le expresa: “He tenido y tengo la creencia de que Ud. me amó sinceramente”. Pero esta aseveración suya no tiene respuesta por parte del Libertador que ayude a precisar el vínculo afectivo que existió entre ellos.
Sin embargo, existen dos referencias de 1828 y 1830 sobre Fanny, ambas fechadas en la ciudad de Cartagena, que vinculan a ambos personajes (Ver a Lovera de Sola): la primera está fechada el 25 de septiembre de 1828 y es la comunicación que le envió a Bolívar su edecán Belford Hinton Wilson (1804 – 1858), que estaba próximo a viajar a Europa, quien en un párrafo le dice: “Siempre que vaya a París haré una visita en nombre de Vuestra Excelencia a Madame du Villars y aquí he procurado informarme de un amigo de ella el lugar de su residencia para este objeto, si Vuestra Excelencia no dispone otra cosa” (Memorias de O’Leary. Tomo 12; p. 84). Y la otra es la correspondencia que Bolívar mismo le dirige a su primo José Leandro Palacios el día 14 de agosto de 1830 informándole que el señor Lasca lleva un retrato suyo para ella. Este retrato fue elaborado por el pintor italiano Antonio Meucci y, según informa, Lovera, fue conservado por los descendientes de Fanny por mucho tiempo. Hoy forma parte de la Colección Bolivariana de don Alfredo Boulton, en Caracas.

NUESTRAS CONCLUSIONES.

1- LA CARTA ES APÓCRIFA. Nuestros argumentos se basan en el estado de salud física y mental del Libertador para el momento en que se supone escribió la famosa misiva. Si se lee con detenimiento el diario elaborado por el Doctor Alejandro prospero Reverend (1796 – 1881), el médico de cabecera del Libertador, y se sigue paso a paso la evolución de la enfermedad terminal de Bolívar, se deduce que desde el primer día de su llegada a Santa Marta ya mostraba los graves síntomas de su padecimiento. El primer Boletín del Doctor Reverend (1º de diciembre de 1830. ocho de la noche) señala: Finalmente la enfermedad de S.E. me pareció ser de las más graves, y mi primera opinión fue que tenía los pulmones dañados..”. El día 14 anota, Boletín Nº 20, a las once de la mañana: “El Libertador se va empeorando más. El pulso, de regular que estaba a las ocho, se ha vuelto deprimido. Los extremos se mantienen fríos. Un sopor casi continuo se ha apoderado de S.E.[negritas de ame] El semblante está muy abatido, y pronostica la proximidad de la muerte”. Como se deduce el Padre de la Patria no estaba en capacidad mental para elaborar ningún escrito y eran escasos sus momentos de lucidez. En sus delirios llamaba angustiosamente a sus amigos, parientes y compañeros de armas, vivos y muertos: Sucre, Urdaneta, Silva, Carreño, Montilla, Fernando, María Antonia. El Boletín Nº 30, del día 16 de diciembre, a la una de la tarde, nos reafirma en nuestro criterio: “S.E. va siempre declinando, y si vuelven las fuerzas vitales a sobresalir alguna vez, es para decaer un rato después; finalmente es la lucha extrema de la vida con la muerte…”. Diego Carbonell (1884 – 1945), reputado médico venezolano y bolivariano cabal, en su Psicopatología de Bolívar (1965, p. 175), al estudiar los boletines médicos del Dr. Reverend confirma el estado crítico de Bolívar el día 16: “La agonía debió comenzar el 16 de diciembre…”
2- Como expresa nuestro amigo Lovera de Sola, es penoso aceptar que el autor de la supuesta carta de Bolívar a Fanny du Villars en sus últimos momentos de vida fuese un personaje tan relevante como el Dr. Luciano Mendible, “un destacado ciudadano, una persona que ocupó un puesto de vanguardia en una de las más oscuras horas del devenir nacional. Por ello vivió largo destierro en Trinidad y en Barranquilla (1908 – 36), ya que él fue uno de los primeros en pronunciarse (diciembre 29 de 1908), como Presidente del Estado Guárico,…, en contra del golpe protagonizado por el General Gómez diez días antes”.

jueves, 23 de junio de 2011

OBRAS INEDITAS DE AUTORES FALLECIDOS

Las supuestas obras inéditas de los grandes autores fallecidos
RICARDO GIL OTAIZA EL UNIVERSAL
jueves 23 de junio de 2011 09:39 AM
Llama poderosamente la atención que cuando mueren los grandes autores de la literatura universal, casi por acto de magia suelen aparecer sus novelas inéditas, sus ensayos no publicados, sus poemas no conocidos, sus papeles perdidos, sus cartas desconocidas, las notas a los márgenes de los libros, y otros especimenes por el estilo. Pareciera, como dijo alguien por allí, que sólo requerimos morirnos para que aparezca de inmediato alguna obra inédita. Hace pocos días leí en Facebook que pronto saldrá al mercado una novela inédita del recientemente fallecido José Saramago. Por supuesto, la información al parecer la suministró su viuda, Pilar del Río, quien fungió como la traductora del escritor portugués a la lengua española, y de inmediato la noticia corrió como pólvora a través de las redes sociales y en otros medios. Es extraño, pero estoy leyendo en estos momentos El último cuaderno (Alfaguara, 2011), precisamente de José Saramago, y está conformado por los textos publicados por el autor en su blog desde marzo de 2009 hasta junio de 2010. A manera de presentación del tomo, Pilar del Río incluye un texto titulado Un regalo inesperado (muy significativo por cierto), en el que expresa que se trata de un "tesoro", "de una despedida". Si se trata de algo inesperado, ¿cómo es que ahora aparece una novela inédita?, ¿acaso no sabía su esposa y traductora de la existencia de esa novela desconocida por el gran público para el momento de escribir "Un regalo inesperado"? Perdónenme, pero hasta donde tenía conocimiento la última novela de Saramago es Caín (finales de 2009), por cierto, comentada en su génesis por el mismo autor en su blog, que pasó luego a ser El cuaderno (2009), en el que nos anuncia en su entrada del 30 de diciembre de 2008: "Estoy dándole vueltas a un nuevo libro". Luego agrega: "es sólo una palabra". No se necesita ser adivino para deducir que se trata de Caín. Si los cálculos no me fallan, es imposible que en las condiciones físicas en las que se encontraba el autor para el 2010 (año de su muerte), halla finalizado una nueva novela antes de mitad de año. En otras palabras y sin darle más vueltas al asunto, no me creo la especie de la novela inédita de Saramago, a no ser que hayan sucedido dos cuestiones (probables): que se trate de un texto frío dejado de lado por el autor y que por alguna razón no quiso publicar (si no lo quiso publicar seguramente es que lo consideraba un texto malo o mediocre, porque habida cuenta de su trepidante ritmo de escritura y publicación debió salir al mercado editorial en vida), o que fue escrita y finalizada por su esposa y traductora, quien dicho sea de paso conocía el estilo del autor más que el novelista mismo. Asumamos que se trata de la primera de las opciones. Igualmente deleznable, porque vulnera de algún modo ese "techo" de excelencia que Saramago imprimió a su obra. No se puede comparar este caso con el del autor chileno Roberto Bolaño, quien no pudo entregar al editor su última novela 2666 (2004), una verdadera obra maestra, porque la enfermedad no le dio tregua a su agotamiento físico, pero de algún modo los lectores sabíamos de la existencia de esa portentosa obra, y desde el momento de su fallecimiento Anagrama se apresuró a editarla, salvando los escollos de un libro gigantesco, que reúne varias novelas en una sola, aunque con una insólita autonomía interna. Igual consideración resulta para el libro Los sinsabores del verdadero policía (2011), que según su editor "Bolaño comenzó a escribir en los años ochenta y continuó redactando hasta su muerte". Cosas de viudas (y de descendientes) diría yo, porque son frecuentes los casos de autores relevantes que la dan por publicar después de muertos. Echemos un vistazo antes de cerrar el artículo a esta pequeña lista: Literatura y vida de Augusto Monterroso, Lagartija sin cola de José Donoso, Los reyes de la baraja y 1998 de Francisco Herrera Luque, Textos recobrados de Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, papeles inesperados, El diario de Montpellier de Denzil Romero, Clave histórica de Mérida de Tulio Febres Cordero, y un largo etcétera.